domingo, 16 de octubre de 2011

If someone takes the spirit of your soul...


Parecía que él no estaba hecho para el amor. Simplemente, se cerraba a cualquier relación. Cada vez que personas diferentes entraban y salían de su pequeña zapatería, eran como varias bocanadas de aire, todas iguales, sin ninguna aparente diferencia. Estaba ya más que acostumbrado de repetir sus únicas frases que hacían que su zapatería aguantara cuanto más tiempo abierta posible. 'Buenos días, señora.' La zapatería solía ser frecuentada por las señoras del barrio, y de cuando en cuando, por los hombres de las casas, ya que sus mujeres estaban ocupadas. Mucha gente comentaba que nuestro personaje podía, incluso, llegar a parecer un fantasma. Solo se le veía por la calle cuando era realmente necesario. Bueno, incluso a veces, vecinas suyas tenían que ofrecerse a hacerle la compra, ya que se le vía muerto de hambre. A lo mejor, no le llegaba el dinero, eso nadie lo supo nunca. Lo que de verdad le pasaba a este hombre no era la falta de pan o agua, sino que había perdido toda esperanza. Nuestro zapatero solo se había enamorado una vez en su vida, y por esa persona todavía vivía..Su historia había sido tremendamente perfecta, romántica. Corta pero intensa. Lo que se dice historia de película, con triste final. Nadie, jamás, le había mencionado lo duro que era el desamor. Lo duro que era sentirse solo, dejar esas mariposas atrás, e intentar olvidar todo lo pasado. Desde que su primer amor lo había abandonado, jamás llegó a tener una conversación de más de 5 minutos con una mujer. Todos los minutos de su vida, estaban compuestos por las letras del nombre de su amor. Cada estrella que miraba, le recordaba los preciosos ojos de su amada. Él pensaba que ya no tenía corazón, pero sin embargo todavía sentía esa soledad dentro de él. Ya habían pasado 4 años desde aquello, y en un día, como otro cualquiera, se levantó, y miró para el lado opuesto de su cama. Recordándola, oliendo su olor, siendo imposible. Recordó todo, recordó cada segundo. Y cada beso pasó por su mente. Jamás había sentido eso, y supo, que si todavía le quedaba un pequeño cacho de su dolido corazón, que no iba a desgastarlo hasta que desapareciera. No lo culpo, pero, siendo incluso inimaginable, la última bocanada de aire que entró en su zapatería, le habría devuelto entero su corazón. No era cómo las demás, era ella. Y poco tardaría en descubrir que, nuestro y su, zapatero, había dado su vida por ella, hasta agotarla.

5 comentarios:

Valeria Vázquez dijo...

personas que dejan marcada por toda una vida,hasta dar tu propia vida,eso es el amor verdadero..que triste esta historia...!
besitos!pasate por mi blog!

María Ignacia dijo...

Que triste y a la vez linda historia... muchas gracias por tu comentario ♥ un beso!

AZUZENA 2010 dijo...

Un poco triste pero sabes?? de ahí nace el futuro... besos

ladyrebel dijo...

Muy buena la historia(: te sigo pasate!
http://quisistetodoperdistetanto.blogspot.com/

PatiSiré dijo...

Precioso :)
Pasate por el mio :)